Manual Interactivo del Café

Capítulo I: Introducción al café
Historia universal del café

La planta de café o cafeto tiene su origen en las zonas montañosas de la región de Abisinia, Etiopía, en el noreste de África. El descubrimiento de sus propiedades es fruto de leyendas. Una de ellas está relacionada con el místico sufita marroquí Abu al-Hasan al-Shadhili, el cual, en sus viajes por Etiopía, observó el consumo del fruto del cafeto por parte de ciertas aves, las cuales volaban con una vitalidad inusual, al consumirlas el mismo, experimento esa misma vitalidad (Ukers, 2022).

Parque Natural Montañas Simien, región de Abisinia, Etiopía.

Parque Natural Montañas Simien, región de Abisinia, Etiopía.

Otra leyenda señala a su discípulo, Omar, el cual, durante su exilio en Etiopía, se refugió en una cueva con unos matorrales extraños, y de sus frutos preparó una infusión, la cual suprimió su hambre y le revitalizó física y espiritualmente. A su regreso a La Meca, la historia de la que él denominó como “bebida mágica” se difundió rápidamente entre los seguidores del sufismo (Weimberg y Bealer, 2001).

La leyenda del Pastor Kaldi es otra de las historias ligadas al origen del café, muy difundida en la literatura europea medieval, aunque ha perdido aceptación con el paso del tiempo. Según el recuento de este mito, cuando Kaldi pastoreaba su ganado de cabras por las montañas de Etiopía, notó como estas entraban en un estado frenético cuando consumían los frutos verdes y brillosos de un arbusto, realizando movimientos parecidos a una “danza”. Tras probar los frutos y comprobar su efecto, decidió llevar los frutos a un monasterio islámico cercano, sin embargo, el imán rechazó su uso y tiró los frutos al fuego, del cual se emanó un aroma muy atrayente. Los granos tostados fueron recogidos de las brasas, molidos y arrojados en agua, preparándose la primera bebida de café de la historia (Jaramillo, 1996).

Ilustraciones de la leyendas de Kaldi (izquierda) y Omar (derecha).

Registros verificables de la propagación comercial y el cultivo intensivo del café datan del siglo XV, cuando los árabes importaron semillas de la planta a Yemen provenientes de su colonia abisinia de Harar. El consumo de infusiones de café se expandió rápidamente en las principales urbes de Arabia, asociado al movimiento sufista. Sin embargo, se establecieron prohibiciones en La Meca y El Cairo a principios del siglo XVI, ya que sus efectos estimulantes fueron considerados inmorales por las autoridades teológicas de la época, siendo revertidas posteriormente por la intervención directa del Sultán Otomano Suleiman I (FNC, 1958).

Cuadro «El Dhikr» (Baugnies). El consumo de café en la civilización árabe medieval estaba fuertemente relacionado con el sufismo, un movimiento místico islamista que enfatiza la reflexión y la espiritualidad.

El comercio de café se concentraba en el Puerto de Moca, Yemen, del cual se importaban los granos verdes procedentes de las zonas productoras circundantes y se exportaban como granos ya tostados, a fin de evitar que geminaran en otras tierras. Si bien los comerciantes árabes establecieron una prohibición de la exportación de plantas de café con el fin de proteger la riqueza generada de este cultivo, las rutas de los peregrinos a la Meca fueron la vía de salida del cultivo hacia el resto de Oriente Medio (Hanauer, 1906).

Sembradío de café en terrazas, en una región montañosa de Yemen

El café fue introducido por primera vez a Europa a través de la isla de Malta. Los prisioneros turcos esclavizados tras el fallido Asedio de Malta de 1565 preparaban infusiones de café que se popularizaron rápidamente entre los miembros de la alta sociedad maltesa (Camilleri, 2021). Una entrada posterior a Europa ocurrió a través de la Republica de Venecia, la cual tenía una extensa red de rutas comerciales a través del mar Mediterráneo. La primera cafetería del continente abrió en Venecia, en 1645, convirtiéndose en un centro de reunión para eventos sociales, culturales y políticos (Meyers, 2005).

Venecia, la puerta de entrada del café al continente europeo.

La entrada del café al Sureste Asiático resulta de particular importancia para la expansión de la producción de este rubro, debido a sus condiciones agroclimáticas ideales. A la India entra por contrabando a principios del siglo XVII, de manos de un santo sufí llamado Baba Budan, registrándose los primeros cafetos sembrados en la región de Karnataka en 1670 (Wild, 2005). Los holandeses introdujeron el cafeto a la isla de Ceilán (Ahora Sri Lanka) en 1658, para luego concentrar esfuerzos en la isla de Java (ahora Indonesia), la cual se convirtió rápidamente en uno de los mayores productores del mundo y en el origen del material genético que se extenderá por el resto de Asia y en el continente americano (FNC, 1958).

Paisaje montañoso de la isla de Java. El relieve escarpado y los suelos de origen volcánico convierten a la isla en un lugar ideal para el cultivo de café.

Existen varias versiones acerca de la introducción del café en América. La más divulgada es la de que el transporte de tan valiosa planta, desde Francia hasta Martinica, en las Antillas, estuvo a cargo del capitán de infantería y alférez de navío Gabriel Mathieu de Clieux, quien prestaba servicios militares en la soleada isla del Caribe (Lacour, 1855) [10]. Sobre su viaje, el mismo Clieux escribió que partió de Nantes en 1723, y que entre los marineros había un sujeto que con frecuencia se mofaba del alférez por el amor que sentía por el cafeto, hasta el punto de compartir su ración diaria de agua con la planta, sin sospechar que, con tal laudable actitud, defendía el germen de la riqueza agrícola de muchas naciones del continente (Jaramillo, 1996). De allí pasó a Guadalupe, al resto de las Antillas y a América Central.

Otra versión señala que, hacia el año 1714, los holandeses llevaron a la Guayana Holandesa (actual Surinam) el cultivo del cafeto, importado de su colonia de Java. Si acaso los cultivos no prosperaron entonces, hay al menos prueba evidente de que ya para el año 1718 se cultivaba con éxito el arbusto en Surinam. En 1722, un francés de apellido Morguess, refugiado allí como prófugo de Cayena, logró la reincorporación sin castigo a la prisión sobre la base de llevar un cafeto. Ese cafeto, según parece, fue el progenitor de los que luego se extendieron por el Pará (Brasil) y el Orinoco (Venezuela y Colombia) (FNC, 1958). Esta información fue comprobada por el famoso botánico Augusto Chevalier, quien afirma que dichos datos aparecen en las actas del Consejo de Ministros de las Colonias de Francia, en el archivo correspondiente a las Guayanas (Choussy, 1934).

Ilustración del alférez de Clieux regando el cafeto en su travesía a Martinica.

En el resto de América, la propagación del cafeto tuvo lugar en el curso de los siglos XVIII y XIX. En 1723, El cultivo del cafeto entro a Brasil con plantas traídas de Guayana, y para el año 1770 ya se habían asentado plantaciones de escala comercial. En 1730, los ingleses lo introdujeron a Jamaica. Entre 1730 y 1732, se propagó por Venezuela y Colombia a través del río Orinoco, por acción de misioneros castellanos. A Cuba fue importado de Santo Domingo en 1748. En 1760 llegó a México. En 1775 pasó de Martinica a Puerto Rico. La entrada a Costa Rica ha tenido diferentes versiones: unos creen que fu llevado de Panamá en 1796, y otros que de Cuba en 1808. A Ecuador pasó, posiblemente de Colombia en 1832, y en 1838 a Perú. De Cuba fue llevado al Salvador en 1840 y se cultivó por primera vez en Guatemala en 1850, y en Nicaragua en 1860  (FNC, 1958).

Curso del Río Orinoco a través del Estado Bolívar, Venezuela. Este río fue la puerta de entrada del café a Venezuela y Colombia.A pesar de ser su continente de origen, el café empezó a extenderse por África tardíamente, a partir de finales del siglo XIX, impulsado por las potencias europeas, aprovechando las tierras y la mano de obra esclava de sus colonias, con el fin de asegurar un suministro propio del cultivo, en un contexto de competencia comercial. Así, A África Central Inglesa se introduce el café 1878; al Congo Belga en 1885, a Kenia, en el África Oriental Británica, en 1896; a Eritrea en 1923 y en 1929 al África Occidental Francesa (FNC, 1958). De esta forma, se completó el ciclo de expansión del cafeto, asentándose a lo largo de todas las tierras tropicales y subtropicales del planeta.

Historia del café en Venezuela

Generalidades del café

Actualidad del café


Capítulo II: El cultivo de café
Ecología del cafetal
Establecimiento del cultivo
Manejo agronómico del cultivo
Manejo agroecológico del cultivo